Explicación da casa

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En el tiempo del tiempo, 
retornamos al tiempo de la nuez.

Contengamos la respiración, depositando nuestros ojos en las manos de Catarina, entremos en un túnel sumergiéndonos en aguas profundas. En la intimidad del Yo encontraremos la luz, en la imagen que se compone, sutilmente, en el encuentro con el Ser.

Beatriz, Henrique, sus hijos, sus nietos… Sus cartas, su historia. El universo personal de Catarina nos encuentra en nuestra historia, en el sentimiento común, universal, el pathos trágico de la pérdida, que Catarina vuelve del revés apelando a la intimidad del espectador. El poder simbólico de cada objeto, cada palabra, gesto o paisaje se nos entrega como redención de las arbitrariedades del camino.

En tensión contemplativa, el tiempo se suspende. Catarina nos coloca en retrospectiva. También nosotros evocamos a nuestros muertos, nuestros lugares, las cartas que no escribimos y que ahora tanteamos, habitando la composición simbólica de imágenes, palabras y melodías.

Identificamos impresiones, impulsos, emociones y despertamos a través de la revelación poética de la humanidad, a través de la metamorfosis de lo que hemos sido en otros, de lo que somos en nosotros mismos, de lo que seremos en quien nos suceda.

Y en la inmortalidad de la transmutación la inmensidad de la Tierra, regazo materno que permanece, como memoria del cuerpo ausente, y que nos acoge, dándonos la medida. La medida esencial de todas las cosas.

Repetimos hacia adentro, entre dientes, oraciones, emocionados por la magia del ritual primitivo, del retorno a la aceptación de lo inexplicable. La muerte como principio de regeneración.

Y aún sumergidos, mecidos por la música, retornamos al humus amniótico, a través de la metamorfosis de los pájaros de Catarina, transformándonos en los peces repercutidos de la poesía de Herberto Helder, que, curiosamente, encontramos congelados en Trás-os-Montes de António Reis y Margarida Cordeiro. Y comprendemos a Domenico, en Nostalghia de Tarkovsky, desde lo alto de la estatua de Marco Aurelio, alertándonos de la necesidad de volver al principio.

El cine de Catarina deambula entre la percepción de los pequeños detalles y la enormidad del mundo que los acoge.  A través de sus imágenes reencontramos  la poética esencial de la composición del universo sumergido de las emociones, en una toma de conciencia, a través de relaciones empáticas, de sentimientos comunes. Y si reconocemos a Tarkovsky o a Bergman, redescubrimos la lectura continuada de esa carta que una parte sustancial del cine portugués también ha escrito al Tiempo y que Catarina retoma en una pausa discursiva y reflexiva, ofreciéndonos el flujo de la respiración, como quien pinta un cuadro. A cada pincelada nos reconciliamos con el mundo. No es casualidad que en sus películas Catarina revisite la pintura como elemento secreto y revelador de una conciencia espiritual que nos prolonga en un diálogo que se produce a través de las imágenes.

Lo que no hemos dicho se revela ahora – el arte tiene este poder, el cine esta sinceridad: la del encuentro de nuestras pasiones en la amplitud del Yo, en un espacio absoluto y real, liberándonos. Con Catarina recuperamos el tiempo de la pneuma y del tonos, el tiempo del Tiempo. El tiempo de la mirada.

 

Texto curatorial (por Leonor Lloret)

Explicación da Luz

Explicación de la luz, se compone de dos programas comisariados por la investigadora, conservadora y gestora cultural luso-española Leonor Lloret (Appleton Associação Cultural). La primera es una sesión colectiva y la segunda está dedicada a la artista Catarina Vasconcelos, de manera que generan entre ambas una revisión poética y sutil de lo que nos une a las otras y al mundo, del hogar y del tiempo desde múltiples puntos de vista.

Jueves 28 oct | 18:30 – 20:00h

Fundación Luís Seoane

Viernes 29 oct | 18:30 – 20:00h

Fundación Luís Seoane

Con el apoyo de: